El Sol y el cuidado de la Piel

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La piel tiene memoria y la radiación acumulada es irreparable porque penetra hasta el ADN de las células y con el correr de los años ese daño se manifiesta, primero, con engrosamiento de la piel, manchas que no se van con nada, arrugas tempranas, falta de brillo y elasticidad y, en el peor de los casos será el origen de un cáncer que puede irrumpir a partir de un lunar que cambia o de una pequeña herida que no logra cicatrizar.

exp sol

Se aconseja no tomar sol desde las 10 de la mañana hasta las 16, porque los rayos caen verticalmente, con mayor fuerza y poder nocivo pero si de todas formas no se puede evitar la exposición en esas horas calientes, el protector es el mejor aliado siempre y cuando se lo use como corresponde. Se recomienda el uso de filtros solares con un factor superior a 30. Se debe cubrir toda la superficie de la piel con una buena cantidad de protector solar y prestar atención a las orejas, espalda, empeine y al dorso de las manos, que suelen ser las zonas más olvidadas. Por otra parte, todos los protectores requieren renovación cada tres horas; no obstante, si uno transpira, se mete al agua, se pasa una toalla o se quita la remera se lo estará sacando, de modo que habrá que volverse a poner. Las camas solares son tubos que emiten radiación ultravioleta, de modo que es lo mismo o peor que el sol porque quienes las usan se colocan un acelerador del bronceado, por ley están prohibidos para los menores de 18 años.

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