Nelly Rodríguez tiene 81 años y logró vencer al coronavirus

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Pero Nelly Rodríguez tiene 81 años, tuvo varios síntomas y sumado a sus patologías de base era un panorama poco alentador. Pero fue internada en el Hospital Escuela y después de diez días de oxígeno y suero, el sábado regresó a su casa con el alta médica.

La mujer tiene tres hijos, trece nietos y diez bisnietos, pero a pesar de tener una familia numerosa vive sola en un departamento del barrio ATE 2. Aún no pudo determinar cómo contrajo el virus. “No salía para nada, mis vecinas me hacían las compras, hasta pedía por teléfono las frutas y verduras, no iba a visitar a nadie a pesar de  que todos viven cerca, pero bueno, me contagié”, expresó.

La abuela recuerda que el lunes 19 comenzó con síntomas, fue a un sanatorio privado donde la hisoparon y dio positivo, de allí la trasladaron al Policlínico Regional “Juan Domingo Perón” y tras hacerle estudios en los pulmones y de sangre y que todos dieran buenos resultados, la mandaron a su casa a hacer el aislamiento obligatorio. Pero el viernes 23 tuvo dificultad para respirar, por eso  fue derivada al Hospital Escuela, donde funcionaba el Centro Cívico. “Desde el que manejaba la ambulancia y hasta los médicos fueron muy buenos conmigo, estoy muy agradecida de todo ese grupo humano. Todos los días me daban palabras de aliento para que yo saliera adelante. Tuve mucho miedo, pensé que ese iba a ser el último día de mi vida”, agregó.

Recostada en su cama y mirando en la televisión un programa de cocina, Nelly relató: “Solo tengo palabras de elogio para todas las personas que se preocuparon por mí, sé que hicieron cadena de oración por mi recuperación y sin importar la religión y las creencias dio resultado y estoy acá, en mi casa otra vez. Me gustaría conocer al Gobernador de la Provincia para agradecerle la inversión que hizo en salud antes de que haya tantos casos”, dijo.

A la mujer le apasiona la pintura, su pasatiempo es crear cuadros en fibrofácil. “Me gusta mucho dibujar flores, caballos, paisajes, un poco de todo, tengo gente que me los compra, yo solo los vendo para poder invertir en más materiales, me encargan y yo pinto. Ahora tengo que estar unos días en reposo para poder recuperar fuerza en los músculos, pero sé que pronto voy a poder agarrar los pinceles  nuevamente”, sostuvo.

Desde que regresó a su hogar los familiares se van turnando para acompañarla. “Sigo tomando las medicaciones porque ahora me tengo que cuidar de no agarrar otro virus, me dijo la doctora, ‘el bicho ya no está, no podés contagiar, pero al estar tan débil se bajan las defensas’. Me levanto de a ratos, me quedo sentada en una silla en el comedor y ya cuando me canso me vuelvo a acostar”, dijo. También agregó: “Le digo a la gente que debe alimentarse bien porque si no el virus lo come a uno. Cuando me dieron el alta, la médica me dice ‘sos de fierro’ y yo le respondí: entonces le di un fierrazo a la COVID-19 y la mandé a pasear”, afirmó entre risas.

Nota: El Diario de la República

Foto: Juan Andrés Galli

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