Regresó la puntana que fue a una misión humanitaria a Haití

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María Victoria Hierholzer, de 36 años, licenciada en Obstetricia y estudiante de Instrumentación Quirúrgica. Hace 11 años, tras un terremoto que sacudió a Haití, se anotó para ser parte de Cascos Blancos, un organismo de la Cancillería Argentina. 

Después de un mes, nuevamente María Victoria pisó suelo puntano, pero antes estuvo en aislamiento en Buenos Aires. Durante esos días trató de caer en la realidad y procesar todo lo que vivió en Corail, una región ubicada al suroeste de Haití. Allí trabajó, durmió junto a sus compañeros en un campamento y le recomendaron que lo hiciera vestida, por precaución, dado que podía volver a temblar. “Algunos se acostaban hasta con las zapatillas y siempre con la documentación encima, ya que la necesitaríamos ante una posible evacuación”, recordó.

“Cuando vi el avión quedé totalmente impresionada por lo grande que era, pero llegó un momento en que nos queríamos bajar. Tenía pocas ventanas y durante el día entraba el sol, pero a la noche solo contaba con luces verdes. Los asientos eran de campaña y había mucho ruido, por lo que usábamos sordinas”, detalló María Victoria, quien recordó que en un momento escaló entre sus compañeros y logró acostarse en una especie de tabla, aunque no logró dormir.

Al llegar al aeropuerto de Puerto Príncipe, los trasladaron en un helicóptero de la Fuerza Aérea estadounidense por motivos de seguridad, ya que no tan solo había bandas armadas en los caminos, sino que la ruta era poco accesible por el terremoto. Al momento de tocar tierra, expresó que fue complicado, dado que los ciudadanos no sabían a qué se debía su presencia. “Luego de que entendieron que íbamos para asistirlos, se tranquilizaron y fueron muy solidarios”, dijo con los ojos vidriosos. Detalló que en un primer momento iban a estar en un hospital, pero no pudieron hacerlo porque no estaba en buenas condiciones, por lo que se decidió armarlo en una escuela, en donde las aulas se convirtieron en consultorios médicos.

Sobre lo que significó para ella esta experiencia, confió: “Hay que abrir la mente y el corazón para ver la realidad de ese país. Ser empáticos y llenarnos de la realidad. Ellos necesitan de la ayuda de todos”.

(El Diario de la República)

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